Camino por canales Donde se alza El trigo de los faraones. Canales por donde Se divierte la muerte Camino en un ambiguo universo Por encima de los bosques Devueltos a la tierra. Allá se yergue una torre Sobre el campanario La silueta de una veleta Un gallo sostenido por el viento. Rumor disonante Viento del nordeste De áspera sinfonía De vuelta a la madre naturaleza Triunfa La fuerza de las hojas. Allá donde la risa de las plantas Rompen monótonos Silencios De una torre callada Ahora esperanzada En su forma y su fuerza. Chapotea En un crisol de un mundo En ebullición. Monumento de equilibrio estable Alrededor de la torre Suena la trompeta De el arcángel. Se crece la torre Y se alza Piedra a piedra Mientras oculta Sus anchos trozos de muro Cubriendo poco a poco La superficie del cielo. Buscando el orden Y la duración en el tiempo Arañando la superficie visible Del firmamento. Un mágico sueño me empujaba Hacia la piedra de la torre Permanentemente en suspenso Inmune al fracaso En su tenaz deseo de grandeza. Que tú reino arribe; ¡oh torre! Con la sed de las cosas que perduran. Ya que he respirado mucho tiempo El azufre de efímeras llamas He llorado demasiado Por los cielos Cerrados del tiempo. ¡Oh torre! yo no puedo Dejar de comparar Esta confrontación de tu fragilidad Que es la mía. Inclinas tu pared norte De frente contra el viento Cruje el tejado del campanario Desde lo alto Divides tierra y cielo Ligero y veloz El gallo se yergue En su incomprensible Desigualdad de movimientos Tan ligeros y a la vez Velozmente movidos Por el hombre. La torre erguida, Alta y vulnerable Se inclina hacia el suelo En un llanto al gallo Del hombre que se mueve Por el tejado del campanario Arrancado su gallo de siglos Contándole a la torre De donde viene el viento. El maestro dirige desde lejos Dando indicaciones Al hombre que baja Las escaleras del campanario Con el gallo muerto. Y la torre ya no es nada más Que una suma tenebrosa De gemidos Expirando dentro de una débil luz De todo lo que había estado vivo, Y, abajo el ardor del fuego Envuelve la diferencia De una atroz confusión De polvo y cenizas Para explicar el grito, A la altura de todos Nuestros gritos. Vamos caminando a tientas Por un mundo Que ni siquiera tiene Aspecto de relato. Nos quedamos quietos Asumiendo el papel De testigos impotentes, Agobiados y precarios Intentado dar altura A nuestro poste. Sabiendo que en vano Podremos esperar Bajo nuestras sospechosas Mascaras, Los matices delicados, Del despojo de una idea. La idea más vil Se junta con la más noble De las empresas. La mente se nos deshace Como agua De donde surge un inmenso, Un único destello, Un silencio roto, El de los polos. El único secreto encerrado Es la palabra llave De la creación, Que ella representa. Todo lo que la historia Y la ciencia nos podría Haber mostrado. Solo era lo que otorgaba Impotencia a ese despojo, Un sentido, Una amenaza Que nos mata. Estamos solos ante muros De piedra Solos; con la torre. Desde un vació Que nos viste de colores Tan delicados, Alejándonos de las palabras. Desesperación silenciosa Que se convierte en presencia. No teníamos que esforzarnos Para gravarlo en nuestra memoria, Ya estaba inscrito en ella Desde siempre, Era nuestro antiguo Pensamiento. Nosotros mismos En el mundo, Del azar, Imperceptible, Presos de los astros. Varados en nuestras playas De una naturaleza muerta Vacía de acontecimientos. En verdad, Ahora estamos muy seguros De nuestra solidaridad Con el monstruo del tiempo, Estamos muy seguros Como para compadecernos. Desde nuestra estrecha playa, Desde el agobio En una acusación Que cubre al mundo. Los hombres y las bestias Tenemos un mismo enemigo; Una sola ciencia Una sola defensa Estamos ligados al tiempo. En una composición Desmedida, Sin poder impedir Que nos cayera, Sobre nosotros mismos. Solos frente a los restos De la serpiente bíblica, De hombres fracasados Esta torre de babel, Nos parecía la última Así como cada hombre Cuyo tiempo se le acaba. Nos creemos el único hombre Su visión nos proyecta Fuera del tiempo; Lejos de este mundo absurdo Que parece correr Hacia su última aventura, Bajo el escándalo De las explosiones. Mientras no actuemos, Y seamos impotentes Observadores de Un mundo que se muere.
Nacida en Torredonjimeno (Jaén) el 19 de mayo del año 1960
Narradora y poeta, de profesión Terapeuta en drogodependencias y adiciones. Trabajos publicados en distintitos medios de comunicación, poemas y relatos publicados en papel, relato finalista en el concurso por la igualdad de sexos NADIE PERTENECE A NADIE, TITULO DEL RELATO NOMEOLVIDES, RELATO BLANCO Y NEGRO FINALISTA EN LA EDITORIAL NUEVO SER BUENOS AIRES, relatos publicados en periódico Ideal (España), en Atina Chile, colaboradora de Mundo Cultural Hispano, pagina personal de relatos y cuentos, bitácora personal, fotoblog en HoyCinena del grupo vocento EL REINO AZUL.
En la actualidad reside en Jaén. E-mail: cmcamacho@telefonica.net ; carmencamachoadarve@gmail.com Tfno: 953 270 977 / 679 152 103
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